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"We used Paul to help us organise a wedding in Ronda for my English daughter and Scottish son-in-law. It was a very tricky matter, because it is not normal for foreigners to marry in the town. Nevertheless, we persevered and Paul did all the interpreting, talking to officials and making phone calls on our behalf. Needless to say, the wedding went perfectly, with a large part of the thanks going to Paul."
Mary Jackson, Colwyn Bay, Wales, May 2006

Wir sprechen Deutsch - versión en español PDF
 

por Jonathan Bänsch


“Wir sprechen Deutsch” es el aviso que muchas veces se ve en los escaparates de las tiendas y bares de la Costa del Sol, al lado de otros que ponen “English spoken” y “On parle français”.  Sin embargo, la mayoría de las veces no hay nadie que hable bien el idioma extranjero. 

He aquí un cuento muy interesante.

Mi hermano Johannes y yo estuvimos de vacaciones  en Montejaque en Navidad de 2.008.  Cuando fuimos por ahí una noche a tomar una cerveza, nos extrañó encontrarnos en un bar en la Plaza de la Constitución donde toda la gente sabía hablar alemán.

Al llegar al bar con un amigo inglés hablando alemán fue una gran sorpresa cuando la dueña del bar nos saludó en alemán perfecto.  Anita, nacida y criada en Knittlingen, hija de emigrantes de Montejaque, conoció a su marido, Antonio, también de Montejaque, en el pueblo Schwäbisch.  Se casaron y tuvieron dos hijos antes de volver “a casa” por fin a regentar el Bar Rincón en la plaza del pueblo.  Antonio trabajaba en una fábrica en Knittlingen, así que habla alemán de fábrica (Gastarbeiterdeutsch), pero sus hijos, Diego y Antonio, son bilingües, claro, por ser nacidos y educados en Alemania.

De repente gritó una pequeña señora vieja, que nos estaba escuchando:  “Ich sprechen Deutsch.  Ich Putzfrau Knittlingen. Mein Sohn sprechen Deutsch auch.  Er kommen jetzt. Er arbeiten an der Küste. Er sprechen gut Deutsch.”  Esta señora,  María, había pasado muchos años trabajando de limpiadora en Knittlingen.  Su alemán no era muy bueno, la pobre, pero por lo menos podía comunicar en el idioma.  Su hijo, que estaba a punto de llegar de su empleo en un campo de golf alemán en San Pedro de Alcántara , habla alemán también, nos dijo ella.

En ese momento entró su hijo Juan y muy pronto empezamos a charlar.  A diferencia de su madre, él hablaba perfectamente alemán – de hecho nos enteramos después que es mejor que su español.  Lógico, él también nació, se crió y cursó sus estudios en Alemania.

La noche siguió por adelante y nuestra conversación se hizo más fluida con la alta consumición de cerveza.  Al día siguiente tuve una resaca terrible pero a pesar de eso nunca me voy a olvidar de la noche cuando entré en un bar pequeño en un pueblo pequeño en las montañas de Andalucía y todo el mundo hablaba alemán.  Increíble.

Jonathan Bänsch, estudiante que reside en Berlín, se cursó los estudios secundarios en Knittlingen.  Es un frecuente visitante a Montejaque, donde su madre tiene una casa.

© A1 Solutions
 

Posdata:  En junio de 2010 firmaron los alcaldes de Knittlingen, Montejaque y Benaoján un contrato de sociedad en una ceremonia en Knittlingen.

 

 

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